viernes, 18 de mayo de 2012
Lo + leido
Lo + votado
Lo + comentado
¿Reforma laboral? ¿Qué reforma laboral?
Desde hace mucho tiempo viene hablándose de “reforma laboral”. Muchos asimilan esto al abaratamiento del despido y a peores condiciones para los trabajadores. Lo que nadie parece pensar es que trabajadores y empresarios, para bien o para mal, tienen un destino indisolublemente ligado. Salvarse a costa del de al lado es, no solo imposible, sino que el mero intento en este sentido constituye una enorme estupidez.
20 / 01 / 2012
Ahora, parece que el gobierno de Rajoy ha decidido tirar por la calle de en medio y emprender la denominada “reforma laboral” en solitario. Una cosa no podrá recriminársele: la inacción. Si no se llega a un acuerdo, habrá que buscar una solución ya. Las interminables discusiones de los políticos no son si no disfraces de la incompetencia. Pero eso no significa que lo que se emprenda vaya a ser positivo y nos preguntamos por el contenido exacto de la reforma laboral que el PP quiere acometer. Desde hace 40 años venimos viendo el deterioro progresivo de las condiciones de los trabajadores en España. Lo que nuestros padres tuvieron la joven generación no lo puede ni soñar: una casa en propiedad, a veces dos, libres de hipotecas, etc. Hoy, se aspira a un piso de 40 metros cuadrados, una hipoteca que te succionará la sangre toda la vida y un trabajo mal pagado y en precario. Ya no es posible jubilarse bien en la empresa de toda la vida: es importante la “movilidad”, dicen, estar dispuesto a “afrontar nuevos desafíos”, e introducen algunas palabrejas en inglés que aportan a este argot un tono más nauseabundo si cabe con el que se justifica el pillaje sobre la clase trabajadora española.
Y desde luego el PP no es inocente -tampoco los demás partidos, claro- en este crimen de lesa dignidad dignidad para con el trabajador español. El problema de todo esto es que de un principio se aceptaron las condiciones de los sindicatos “de clase”: empresarios y trabajadores tienen intereses contrapuestos que tienen que conciliarse en la mesa de negociación. Para los sindicatos, el trabajador siempre es bueno, para el empresario, lo importante es la empresa que “crea empleo”. Ambas posiciones son medio verdades. Si a esto sumamos, en la era del ajuste, un mercado a la baja en el que cada uno quiere salvarse pisando al de al lado, tendremos el retorno a la jungla. Parece que el PP quiere optar por defender al “empleador” cuando sindicatos y empresarios no estén de acuerdo. El “ajuste” y su concepción puramente capitalista de la economía nos hacen temer lo peor: al final será una nueva vuelta de tuerca y los trabajadores perderán más de lo que tenían. Luego los empresarios saldrán también perdiendo porque su destino está indisolublemente ligado al de sus trabajadores. Lo que está claro es que en un mercado a la baja, en el que prima la restricción del crédito y los impuestos altos, quien tiene las de perder es el tejido productivo español; es decir, empresarios y trabajadores. La pregunta es ¿quién gana con todo esto? Pues aquellos que viven de prestar dinero a altos tipos de interés: esos anónimos mercados que son el motor de l globalización capitalista.
» No hay comentarios
Nos interesa tu opinión
