miércoles, 22 de febrero de 2012
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Las tareas pendientes de la justicia española
“Pleitos tengas y los ganes”, reza el viejo dicho español. En España esto parece todavía más deseable de lo que era en épocas pasadas. El español de a pié tiene cada vez más la sensación de que si eres un hombre de la calle, sin demasiados medios y que cumple a rajatabla con lo que le dicen, tienes pocas posibilidades de que se haga justicia contigo.
20 / 01 / 2012
Hay algunos ejemplos que, últimamente, han vuelto a poner de moda la crisis de la justicia española. Primeramente, los casos de corrupción entre la clase política: los EREs de Andalucía, un caso que ha salpicado al propio PSOE y al Presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñan, parece que, de momento, solo puede tener consecuencias electorales en las elecciones autonómicas del próximo marzo. En una reciente entrevista televisiva a Griñan, parece que el entrevistador, pásmense, obvió cualquier pregunta relacionada con el escándalo de los EREs. El ciudadano sensato se pregunta: ¿hasta donde alcanza el clientelismo y la corrupción en esa Comunidad Autónoma? Algo similar se pregunta uno con el caso que salpica esta vez a la Familia Real. Otros nombres –Palmarena, Gürtel, etc- sugieren ideas parecidas. Es como si aquellos que debieran dar ejemplo precisamente por ser figuras públicas constituyeran modelos de exactamente lo contrario. No estaría mal que cuando en determinados delitos se consideran agravantes de “machismo”, “racismo” y similares, en asuntos de corrupción, malversación, etc, se considerara el agravante de ser una figura pública.
Otra asignatura pendiente es la benevolencia hacia menores de edad que delinquen como adultos. El caso de Marta del Castillo ha vuelto a poner sobre el tapete la cuestión pero llueve sobre mojado y muy mojado: acuérdense del “Rafita” y el abominable crimen de Sandra Palo. El flamante ministro de Justicia ha dicho ya que el problema no son los jueces sino “las leyes”. Como muchos españoles, esperamos ansiosos que el nuevo ministro se estrene cambiando leyes –como la Ley del Menor- que en el pasado aprobó el actual partido en el gobierno sin que tampoco el gobierno de ZP hiciera el mínimo esfuerzo en este sentido.
Por último, en el era de la informática y de la digitalización es absolutamente ridículo acudir a juzgados en los que los funcionarios están literalmente enterrados en legajos y en papeles. Es imposible que mente humana alguna pueda dominar mentalmente tal cantidad de información sin errores de graves consecuencias. El caso “Mari Luz” nos aportó un escalofriante ejemplo de algo que podría haberse evitado pero, en asuntos menos sangrientos y lamentables, el español de a pié espera a veces periodos de tiempo inasumibles por ninguna administración de justicia moderna y funcional.
Por desgracia estos son solo algunos de los problemas que viven los españoles de 2012.
» 1 comentario(s)
Angela Juarez 21/01/2012 - 16:38
Lo que aparece aquí es solo una pequeña parte de lo que debe arreglarse en la justicia. Una cosa importante sería el asunto de los jueves estrella, que se creen más allá de la ley. Otra, los fiscales contra los delitos ideológicos o de pensamiento, como es el caso del fiscal Aguilar en Barcelona.
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